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Hay corridas para probar a las vacas que, si son realmente bravas, serán las madres
de los futuros toros de lidia. Las vacas no se hieren durante la corrida y no se ve
sangre alguna ni se matan.
Estas tientas son una de las principales tareas en la crianza de toros. Se llevan a
cabo para descubrir los rasgos de la personalidad de las vacas - en resumen, si son
bravas o no -. Solamente si la vaca es muy brava, se selecciona para la crianza,
normalmente una de cada cinco. Las vacas sólo pueden ser probadas una vez en su vida,
ya que después de su primer encuentro con el capote y la muleta recordarán el truco.
El objetivo artístico de torear es convertir la bravura de los toros en una serie de
movimientos parejos con gracia. Si la vaca o el toro han participado antes, recordarán
el truco y se enfrentarán directamente con el torero, haciendo imposible
convertir esta lucha en dichos
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movimientos con gracia.
La tienta consiste en tres partes: Primero la
vaca se deja en el ruedo y corre sola. En esta parte el ganadero comprueba el brío,
fuerza y receptividad de la vaca al salir del burladero. La segunda parte de la lidia
consiste en enfrentar la vaca al caballo, el cual este está protegido con un peto
acolchado. Observando detalles muy concretos de cómo la vaca se enfrente al caballo,
el ganadero sabrá la bravura de ésta, y deducirá su posterior comportamiento en la
tercera parte de la prueba, la lucha con el hombre a pie. Luego se toma la decisión de
escogerla o no, decisión que quedará anotada en el libro.
Durante la tienta se puede probar una o más vacas, y cada prueba dura de un mínimo de 15
minutos a un máximo de 35. Para apreciar este evento las personas que no saben nada del
toreo, es necesario que sepan qué está pasando. Si uno no sabe o no
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se le explica nada,
tras la primera vaca, todo le parecerá repetitivo, que sería como decir que todos los
vinos son iguales. Antes de la tienta, el ganadero dirá al grupo qué vaca será probada,
nombre, número, el nombre y la clasificación de su padre y madre, y lo que fue más notable
de éstos, e irá haciendo comentarios en voz alta sobre la tienta a medida que ésta se va
desarrollando. De este modo el grupo puede aprender sobre el proceso de la tarea y apreciar
mejor lo que está teniendo lugar.
Participar en una tienta es una de las experiencias más inolvidables a las que uno puede
asistir. La proximidad de la lucha del animal es cautivadora y ver cómo se comporta el
animal en su propio hábitat, en la finca, al mismo nivel al que usted está, detrás de una
valla de madera (si en algún momento parasen los podría casi tocar) es tan auténtico cómo
la vida.
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